Todos tenemos a alguien que nos protege, nos cuida y que
simplemente cuando estamos a su lado nos sentimos seguros…no hace falta decir que
ese alguien, al que a lo mejor no hemos
encontrado todavía, o lleva a nuestro lado toda la vida es como este dragón que
protege su castillo con todas sus fuerzas.
Creo que le protege con una sonrisa pícara, para que nadie,
ni nada, perturbe la felicidad que aloja dentro de él.
Pues sólo tenemos que interiorizar para saber que todos
tenemos un dragón azul en nuestra vida que protege el castillo con una sonrisa,
porque no hacen falta uñas y dientes para hacer feliz, y una batalla también se
gana sonriendo.
Nuestra pareja, la que se ha dado el sí quiero en un entorno
medieval, una boda en la que no faltaban detalles, no podía faltar como colofón
una tarta en la que el dragón fuera el protagonista…porque, ¿Habéis visto algún
castillo sin dragón?...Yo no, mi castillo tiene varios.
Con todo esto sólo me queda decir: ¡¡Qué vivan los novios!!
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