Podría haber sido un viernes cualquiera en la vida de una niña de casi seis años, pero no, el destino me tenía guardado que a partir de ese día cambiaría mi vida, y de qué manera.
Todo cambió para mí, mis días se convirtieron en historias y juegos compartidos, no faltaban risas, llantos, bailes y cantes en mi casa desde aquel viernes.
Viniste para revolucionarlo todo, y vaya si lo hiciste, y lo sigues haciendo. No podría haber escogido mejor compañera de juegos, amiga, vecina, cómplice, HERMANA.
Solamente puedo decir "Gracias por existir"