Ese es el caso de la princesa de esta tarta, nuestra rubia
de ojos espectaculares. Hasta cuando no la conocíamos podíamos saber cómo era y
todo lo que transmitía porque no había día que no nos contaran algo de esta
pequeña princesa.
Desde que era una duendecilla ha cautivado a todo aquel que
se ha cruzado en su camino y no es para
menos, como tampoco pensamos que haya sido el día de su primera comunión, un
día especial en el que sin duda esa mirada habrá deslumbrado más (aún si cabe) al
ver su tarta.
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