Eso es lo que ansiamos todos cuando por algún contratiempo
pasamos unos días en ese lugar lleno de batas blancas.
Y si además de pasar el tiempo en el hospital no somos
nosotros los enfermos, si no los
acompañantes de esa personita por la que daríamos todo, y nos pondríamos en su
lugar sin pensarlo, las ganas de volver a nuestra casa crecen.
Por eso, cuando al fin la familia se reúne de nuevo en torno
a sus rutinas…sólo podemos decir ¡¡Cómo en casa en ningún sitio!!
Bienvenida de nuevo a tu hogar, Penélope.
Nos alegramos mucho que ya estés en casa, ahora a dar mucha guerra a tus papis... jajajajajajaja
ResponderEliminar