Cogemos nuestros zapatos más cómodos que no tienen por qué
ser los mejores, ni los que más nos costaron en su día, ni los más
preciosísimos que tenemos en el armario (que por lo general son súper
incómodos) y empezamos a caminar hacia un año nuevo.
Esos zapatos son los que nos ponemos para cada día, para lo
que verdaderamente llena un nuevo año, no los momentos especiales, si no el día a día, el ir y venir de tantos
momentos que nos parecen insignificantes, pero en cambio son los que llenan
nuestro calendario.
Leire hace de cada día uno especial y ha comenzado un
precioso camino en la vida, con muchas personas alrededor que le ayudaran a
recorrerlo.
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