Todas las niñas quieren
ser princesas, vivir en un castillo con una torre y que el cuento termine
diciendo “ y fueron felices para siempre”.
En la vida real cualquier
pequeña princesa es la que nos lleva a
los adultos a abandonar nuestra vorágine
y nos coloca en un mundo de fantasía que no deberíamos dejar de vivir aunque
solo fuera por un momento al día.
Paula con su mirada y su
ternura nos hace estar en un cuento a cualquiera.
¡¡¡Felicidades
Princesa!!!
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